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¿Cómo reducir la segregación residencial de niños, niñas y adolescentes?


Una política integrada que considere las necesidades de los menores en vivienda, localización e infraestructura, es lo que propone el profesor del Instituto de Estudios Urbanos y Territoriales, Quentin Ramond, en un artículo publicado en la serie Temas de Agenda Pública, del Centro de Políticas Públicas UC.

Niños andan en bicicleta por una vereda y se aprecia el frontis de una casa antigua.

photo_camera Los niños, niñas y adolescentes cuentan con niveles más elevados de segregación que la población adulta, de acuerdo al estudio del profesor Quentin Ramond. (Crédito fotográfico: Barrio Matta Sur/Flickr_Antifama/Creative commons)

La segregación residencial es un patrón persistente en las grandes ciudades de Latinoamérica y Chile, lo que afecta a las oportunidades de sus habitantes, principalmente a los menores.

Con el patrocinio del Centro de Políticas Públicas UC, Quentin Ramond, el académico del Instituto de Estudios Urbanos y Territoriales e investigador del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social - COES, se adentró en este tema, publicando los principales resultados en un artículo de la serie Temas de Agenda Pública: Infancias separadas y desiguales: segregación residencial y desigualdad espacial entre niños, niñas y adolescentes (NNA) en Chile”.

El artículo aporta nuevas evidencias sobre la segregación de los menores y adultos en las principales ciudades de Chile. El objetivo es analizar la segregación socioeconómica que experimentan los niños, niñas y adolescentes en su entorno, y examinar las desigualdades espaciales, comparándolo en las consecuencias como adultos.

Entre los principales resultados, destaca que los niños, niñas y adolescentes cuentan con niveles más elevados de segregación que la población adulta, lo que se explicaría por importantes desigualdades espaciales, en dimensiones, y principalmente institucionales. Esa tendencia se explica en gran parte por la alta concentración espacial de los menores de estrato social alto. Los hogares con niños de clase alta buscan y logran optimizar el entorno urbano para los niños, mientras que para los estratos más bajos eso no sucede. Asimismo, el estudio mostró que las familias con hijos suelen ser más segregadas que las que no los tienen, brecha que ha aumentado en las últimas décadas.

El factor vivienda

El estudio también da cuenta de que los hogares con hijos de nivel socioeconómico bajo difícilmente logran ajustar su situación residencial a sus necesidades, mientras que los hogares con hijos de nivel socioeconómico alto optimizan el entorno social y educacional de sus hijos mediante inversiones en el mercado de la vivienda.

La fuerte autosegregación de las familias de clase alta con hijos en barrios privilegiados, junto con las restricciones más cruciales que experimentan las familias con hijos de clase baja en el mercado de la vivienda, serían los mecanismos claves que explican dichas tendencias.

El estudio determina que, a la fecha, las iniciativas existentes se han centrado en fortalecer la participación de los niños, niñas y adolescentes en los procesos de planificación urbana y en la mejora de los espacios públicos para este grupo. Sin embargo, no se ha establecido una estrategia común a nivel nacional que aborde de manera puntual la segregación y sus consecuencias en desigualdades espaciales.

Política integrada pro infancia

El profesor Quentin Ramond releva la urgencia de avanzar en la creación de nuevos mecanismos que permitan hacer frente a la segregación de los niños, niñas y adolescentes, generando una política que considere sus necesidades de vivienda, localización e infraestructura. Esto mediante tres propuestas.

En primer lugar, hace énfasis en que la política habitacional podría desarrollar un sistema de asignación de las viviendas sociales que priorice a familias con niños, niñas y adolescentes en barrios consolidados.
 

En segundo lugar, se sugiere la facilitación de movilidad de las familias con y sin hijos, a través de un sistema bajo el principio de solidaridad intergeneracional.

 Sobre este punto, en el seminario en que se dieron a conocer los resultados de la investigación, Carlos Araya, jefe de la División de Política Habitacional del Ministerio de Vivienda y Urbanismo, destacó la importancia del estudio y concuerda en que no existe una política fuerte en términos de movilidad: “es un laberinto complejo basado en que no se esté haciendo mal uso de los subsidios entregados (…) estamos en un nivel muy básico”. Además, afirmó que se está analizando “de qué manera podemos avanzar más decididamente en que la educación sea parte de los diseños cuando generamos ciudad, removiendo los obstáculos de inversión”.

3. En tercer lugar, establece que es necesario conectar estas innovaciones de políticas habitacionales con otras iniciativas ambiciosas en el ámbito escolar. Medidas como aumentar la inversión en la educación pública, cambiar la información disponible para los padres sobre las características de los establecimientos y regular los procesos de selección en los colegios particulares pagados, permitirían generar mayor diversidad social en las escuelas y en las ciudades para la construcción de infancias más iguales en Chile.

Francisco Sabatini, acdémico del Instituto de Estudios Urbanos y Territoriales UC y de la Universidad del Bío Bío, destacó la visión de la investigación al considerar a los niños, niñas y adolescentes como ciudadanos en formación, la noción de segregación residencial equivalente a homogeneidad social del espacio, y la orientación a las políticas públicas. “Aporta al debate, la discusión de política y además que está muy bien orientado desde el punto de vista científico”.

Finalmente, Alejandra Fuenzalida, directora ejecutiva de  United Way Chile, explicó que se necesitan más ciudades que consideren a las infancias en su planificación urbana: “No hay mejor inversión que la que se hace en primera infancia, ya que es la etapa más crucial en el desarrollo de una persona. Todas las experiencias que aporten en esa etapa son vitales para mejores desarrollo”

 

*Revisa la investigación Infancias separadas y desiguales: segregación residencial y desigualdad espacial entre niños/as en Chile aquí.


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