18 febrero 2025
Mejorar las condiciones de vida de las personas en temas de educación, salud e inclusión, es lo que busca la Universidad Católica a través de distintas iniciativas, como la construcción de una escuela que se transforme en un modelo para las áreas rurales en conjunto con la Fundación Chile África, un programa de apoyo de la Vicerrectoría de Asuntos Internacionales a profesores UC para que realicen iniciativas académicas, y operativos de salud y formación desde la Facultad de Medicina.
photo_camera El profesor de kinesiología Ricardo Campos junto al personal de rehabilitación de niños y niñas con discapacidad en el Centro Don Orione, en Kenia. (Fotografía gentileza Ricardo Campos)
Desde hace más de quince años que la Universidad Católica está tendiendo puentes de colaboración con África. Comenzó con iniciativas particulares de profesores y contactos con sacerdotes chilenos que se encontraban misionando, tanto en Kenia como en Chad, para luego ir tomando forma y transformarse en un esfuerzo institucional.
El rector Ignacio Sánchez explica: “Como Universidad Católica, tenemos un compromiso profundo de servicio público no solo con nuestra sociedad, sino también más allá de nuestras fronteras, especialmente con aquellas que tienen más necesidades y donde nosotros tenemos mucho que aportar. Es por esto que nos enorgullece poder contribuir desde nuestro propio quehacer a la construcción de una escuela en Kenia, como modelo de educación rural, y apoyar a los diferentes proyectos tanto a través de la Fundación Chile-África y la labor del padre Alejandro Ruiz, como de las distintas iniciativas que realizan nuestros profesores, con el impulso de la Vicerrectoría de Asuntos Internacionales”.
Y agrega: “Poner los ojos en África significa mirar hacia un continente que suele quedar invisibilizado y permite establecer una relación en que no solo podemos aportar con nuestras propias capacidades y conocimientos, sino también nutrirnos de una cultura que nos llama a volver a lo simple y valioso de la vida”.
Fue en 2008 cuando Alejandro Ruiz, sacerdote chileno de la congregación Hijos de la Divina Providencia, fundada por el Padre Orione, partió como misionero a Kenia. Su mandato era hacerse cargo de un pequeño centro para niños y niñas con algún tipo de discapacidad física y/o intelectual en una pequeña villa. “Yo tenía experiencia en el hogar Pequeño Cottolengo de Cerrillos, donde trabajaba con niños con este tipo de condiciones”, relata el padre, quien llegó a este destino motivado “por este espíritu de querer promover los derechos de las personas con discapacidad intelectual, quienes generalmente quedan un poquito olvidadas, un poquito postergadas”, dice.
De Kenia le llamó la atención la cultura y sus percepciones del mundo, las distintas miradas respecto de conceptos como el sufrimiento, el progreso, el tiempo… Durante los primeros meses, relata, “me dediqué a observar, a mirar y hacer un trabajo muy humilde para poder entender un poco. Quería asimilar qué podía hacer yo que le sirviera a ellos, porque a veces uno llega con todo un concepto elaborado, pero eso no responde a sus necesidades o a sus expectativas”, comenta. Y agrega que muchas veces las instituciones y voluntarios llegan a este continente tratando de ayudar, pero a su manera y con sus tiempos, lo que finalmente no resuena en las comunidades.
Con el paso del tiempo y bajo el liderazgo del sacerdote, el centro se transformó en una escuela con atención integral, enfocada en tres áreas: educación, rehabilitación y formación vocacional. En 2015, la congregación abrió un segundo centro cerca de Nairobi, la capital, lo que facilitaba todos los aspectos logísticos. Asimismo, crearon un huerto, abasteciendo a la comunidad y generando trabajo.
En 2022, el rector Ignacio Sánchez firmó un convenio marco de colaboración con el padre Alejandro Ruiz, para permitir a la comunidad UC realizar voluntariados enfocados en la educación especial, rehabilitación, terapia y programas de entrenamiento vocacional de niños y jóvenes con discapacidad intelectual en Kenia.
En febrero de 2024, el padre Alejandro Ruiz fue trasladado a unos 600 km de la capital, a la villa Nyatorera, ubicada cerca del lago Victoria y al borde de la frontera con Uganda. La ciudad más cercana es Kisumu, a dos horas y media en vehículo. Es una localidad rural, donde predomina la tribu luo (la misma a la que pertenecía el padre del expresidente de EE.UU. Barack Obama). “De hecho, la abuela de Obama vivía en la villa hasta hace un par de años, en que falleció”, comenta el padre Alejandro. Las construcciones eran sencillas: una parroquia y una escuela, la que recibía a 200 alumnos -cifra que a fines de año ya llegaba a 300 estudiantes- y 15 profesores.
Un grupo de chilenos, que llevaba varios años apoyando la labor del padre Alejandro Ruiz en Kenia, tuvo la idea de institucionalizar esta contribución, con el objetivo de tender un puente entre nuestro país y este continente. Así nació la Fundación Chile África, que se constituyó como tal en marzo de 2024.
“Más del 70% de la población de Kenia vive en zonas rurales, pero la educación en estas áreas no es de la misma calidad que en las urbanas. Eso lleva muchas veces a las personas migrar hacia las ciudades para buscar mejores oportunidades. Por lo tanto, pensamos que no solamente hay que desarrollar un proyecto educativo, sino uno que fuera un referente para otros sectores rurales y que permitiera retener el talento en zonas más apartadas”, explica el exsenador y exministro Hernán Larraín, y presidente de la Fundación Chile África.
“Lo que queremos es aportar en una escuela que tenga una infraestructura, un equipamiento y un proyecto educativo que pueda permear a los profesores, pero que sea originado en conjunto con la comunidad local, escolar y del vecindario”, dice Hernán Larraín y agrega: “si todo resulta como se espera, queremos que la gente sienta que esta es su escuela, es su proyecto, al cual nosotros hemos contribuido materialmente o con ideas, con asesoría profesional y académica, pero que al final es su escuela y por lo tanto, eso le da más viabilidad y más pertinencia”.
Precisamente con la idea de contar con apoyo académico para desarrollar el proyecto, surgió la idea de firmar un convenio con la Universidad Católica, el que se materializó en diciembre de 2024, promovido por el rector Ignacio Sánchez, quien también forma parte del directorio -junto a él participan además el abogado Enrique Alcalde, la exministra de la Corte Suprema María Eugenia Sandoval y la gestora cultural Soledad Silva-. Así fue como se conformó un equipo académico para poner sus capacidades técnicas y académicas al servicio del proyecto “Una escuela para Kenia”, que está bajo la coordinación general de Fernando Valenzuela.
Por una parte, un grupo de profesores de la Escuela de Construcción Civil está colaborando en la parte de infraestructura, encabezado por el exdirector de la Escuela Pablo Maturana, quien también lideró el proyecto de construcción de una escuela en Puerto Príncipe, en Haití. Como explica, recién se encuentran en el proceso de definir una tipología de construcción y una materialidad, para dar paso a un anteproyecto que permita comenzar con la búsqueda de fondos. Pero como afirma el académico, lo más importante es “que la escuela se identifique con la gente de la localidad, que tengan un sentido de pertenencia, porque de lo contrario esa escuela va al fracaso”.
Por otro lado, la Facultad de Educación también se sumó para colaborar en el proyecto. Como comenta el profesor de esta Facultad Guillermo Zamora, la idea es poder contribuir desde la construcción de la nueva escuela, “aportar en las dimensiones educativas de las instalaciones, porque no es solo un edificio que se levanta, sino que estos muros, este estos espacios también generan un aprendizaje”.
Y añade: “El ambiente de aprendizaje es también un educador, en términos de que moldea relaciones, genera cohesión o fragmentación, puede crear un espacio propicio para el aprendizaje o hacer ruidos en general”. Y agrega que la escuela “no es solamente un espacio escolar, sino que pasa a ser un lugar central en la vida comunitaria”.
Como explica el profesor, recién se encuentran en una primera etapa de analizar cuál es el aporte que pueden realizar, pero más que proponer un proyecto educativo, el objetivo es “proporcionar condiciones pedagógicas que favorezcan los aprendizajes, a los programas que están establecidos”, puntualiza.
Además de esta colaboración, hace ya tiempo que la UC extendió su labor académica y de compromiso con la sociedad hacia África, a través de distintas iniciativas, pero especialmente de una mirada más amplia. Como explica la vicerrectora de Asuntos Internacionales Lilian Ferrer, “impulsamos iniciativas de cooperación sur-sur (entre países del hemisferio sur), convencidos de que estas experiencias de colaboración global nos permiten aprender mutuamente y enriquecer nuestras culturas, trabajando juntos para promover el bienestar y el desarrollo sostenible de las comunidades”.
De ahí que el “Programa de movilidad Santander profesores”, de la Vicerrectoría de Asuntos Internacionales (VRAI) y el Banco Santander, busca actualizar el nivel de conocimiento, o aprendizaje de nuevas técnicas y métodos en las poblaciones beneficiarias, en el marco de la promoción de actividades de cooperación sur-sur entre la UC e instituciones internacionales, como ONG’s, gobiernos, empresas, asociaciones culturales o religiosas, entre otras.
En 2023, dos profesores se adjudicaron una beca de este programa, para realizar actividades académicas en Kenia. El primero, José Luis Riveros, académico del departamento de Ciencias Animales de la Facultad de Agronomía y Sistemas Naturales, colaboró en el ámbito de seguridad alimentaria en las afueras de Nairobi y en la comunidad rural de la tribu Masai, ubicada a 200 km. El proyecto constó en el fortalecimiento de un centro a través de la capacitación en producción agropecuaria, con el objetivo de promover la seguridad alimentaria y la economía familiar, a través de la diversificación de la dieta y la transferencia de tecnologías socialmente apropiadas para las comunidades locales del área rural. El profesor ya contaba con una experiencia previa en Mozambique, donde desarrolló una investigación que buscaba mejorar la producción de ganado caprino para la fabricación de productos lácteos, que mejoren la dieta de los niños en una comunidad rural.
El segundo fue Ricardo Campos, kinesiólogo y neurokinesiólogo del departamento de Ciencias de la Salud, quien desarrolló un diagnóstico para apoyar al personal de rehabilitación en la atención de niños y niñas con discapacidad en el Centro Don Orione. Su rol se enfocó en capacitar al equipo de rehabilitación con nuevos conocimientos, y fortalecer el rol colaborativo e interdisciplinario en las formas de trabajo para niños y niñas con discapacidad. En junio de 2024 y continuando con el trabajo desarrollado, el profesor realizó junto a académicos de su departamento, el workshop “Key Topics in Neurological Rehabilitation”, en el que participaron 13 profesionales del Centro, hospitales y personal independiente.
En 2025, otros tres profesores de Ciencias de la Salud - Bernardita Severin de Fonoaudiología, Carolina Tirado de kinesiología y Andrés Sánchez de Terapia Ocupacional - viajarán junto a Ricardo Campos al centro Don Orione, para continuar la labor realizada, gracias al Concurso Vinculación Internacional y Colaboración Global (segunda edición del concurso “Beca programa de movilidad Santander profesores”). Realizarán talleres de formación al personal médico, atenderán a niños con discapacidad y realizarán actividades de vinculación con la Universidad de Nairobi.
“Este es un proyecto común que busca abordar, de manera interdisciplinaria, y entregar herramientas tanto académicas como de formación, la problemática de los de los niños, niñas y adolescentes que están en el centro”, cuenta el profesor Campos. Además agrega que se trata de un programa bien ambicioso, ya que busca en un periodo de tres semanas, realizar la mayor cantidad de acciones posibles para mejorar la vida de los usuarios, en base a un levantamiento de necesidades que ha hecho el personal del centro, en reuniones permanentes con los académicos UC de manera online.
Asimismo, como cuenta Ricardo Campos, también buscarán visitar distintas comunidades. “La primera vez tuve la oportunidad de ir a la comunidad masai. Es interesante ver de qué manera nosotros también podemos cooperar con ellos, respetando obviamente las diferencias culturales. Es posible que haya niños con menos acceso a la salud o que tengan a lo mejor alguna dificultad, y en eso podemos ayudar, con los equipos de allá”, detalla el profesor.
Como explica Cristian Diaz, director de Movilidad Global de la VRAI: "Al iniciar el desarrollo de nuestra área de compromiso social, nuestra primera acción fue vincularnos con las unidades que ya trabajaban en cooperación internacional. Nuestro objetivo era complementarnos, potenciar y escalar proyectos de desarrollo en torno a un fin común: intercambiar conocimientos y saberes entre diversas comunidades. Los resultados de este esfuerzo buscan contribuir al bienestar global de los territorios. En este contexto, África se presenta como un aliado estratégico. No solo es un 'laboratorio social' importante, sino que también compartimos numerosos desafíos en áreas como la demografía, el cambio climático y la interculturalidad. Esta colaboración nos permite enfrentar juntos estas realidades y buscar soluciones sostenibles."
Hace ya más de quince años que la Facultad de Medicina inició un trabajo en Chad, país situado en el centro del continente, con más de 18 millones de habitantes y uno de los más pobres del mundo (se ubica en el puesto 189 de 193 en el Índice de Desarrollo Humano 2023).
En un país que cuenta con apenas mil médicos para una población que aumenta cada día -debido a las migraciones producidas por el conflicto en el vecino Sudán-, la participación de más de cien médicos, residentes y estudiantes, de diferentes casas de estudio chilenas, en operativos de salud y hospitalarios, es bastante significativo. Hay que destacar que estas acciones se realizan en colaboración con socios locales, convirtiéndola en una iniciativa transversal. Entre abril y mayo de 2025, se realizará una nueva misión.
La historia comenzó cuando el profesor de la Facultad de Medicina y anestesiólogo Rodrigo López, diseñó un proyecto de capacitación para profesionales de la salud en Chad, instado por Leopoldo Labrín, sacerdote jesuita y médico chileno que vive desde 1992 en dicho país. Así se inició la cooperación entre la UC, la Universidad de Chile y el Complejo Hospitalario Universitario Buen Samaritano (CHU-BS).
La iniciativa busca desarrollar lazos de especialización para profesionales que puedan volver a Chad a reforzar el sistema de salud; formación para el personal de salud aumentando las competencias en el cuidado de los pacientes; y operativos de salud destinados a atender a la población local, además de fomentar el aprendizaje de estudiantes chilenos en zonas con necesidades específicas. Desde entonces, se han realizado una serie de visitas recíprocas, operativos de salud, cursos y estudios.
Asimismo, en 2021 la UC firmó un memorándum de entendimiento con Caritas-AURA-en el marco de una visita de la UC liderada por la vicerrectora Lilian Ferrer- con el propósito de ampliar las áreas de colaboración desde la salud, a la educación, la agricultura sustentable y el diálogo interreligioso, entre otros ámbitos. También busca promover la investigación y la creación de nuevo conocimiento, y el intercambio de académicos y estudiantes.
En esa misma visita participó el profesor de la Facultad de Agronomía y Sistemas Naturales, José Luis Riveros, quien explicó que uno de los principales desafíos es asegurar el riego a los cultivos, por lo cual se analizó la forma de implementar un sistema de captura y de almacenamiento de agua, lo cual implicaría un ejemplo concreto de transferencia desde la UC.
En 2023, en el marco del “Programa de Movilidad Santander Profesores”, la académica de la Facultad de Educación Maili Ow, realizó operativos educativo-sanitarios en conjunto con el médico Ibrahim Makkai del Hospital de Mongo, en Chad. Como ha comentado la profesora, el sistema escolar de Chad exhibe significativos rezagos, que incluso se asemejan en temas de infraestructura y de capacidades pedagógicas al de Chile durante los años 40. El objetivo del proyecto es entregar lineamientos sanitarios y educativos que permitan a niños y niñas desarrollarse de manera saludable y en bienestar, respetando sus costumbres y cultura, trabajando muy cercanamente con cinco clanes familiares de esta ciudad, realizando visitas para realizar controles de salud infantil, y acciones de animación y motivación hacia los procesos de escolarización.
Ese mismo año, los estudiantes de la Facultad Educación Mariana Zeballos e Isidora Fernández, viajaron a este país para participar en actividades curriculares como parte del programa "Cooperación Pallqa y Liderazgo en un Contexto Internacional", que busca que los estudiantes contribuyan al desarrollo regional, en colaboración con organizaciones no gubernamentales integradas en comunidades locales alrededor del mundo. En 2024, la estudiante de Educación Religiosa Bernardita Pérez tuvo la oportunidad de realizar esta experiencia.
El cirujano Santiago Besa, quien comenzó a participar en los operativos de salud en 2016, es quien coordina el proyecto desde inicios de 2024. Explica que si bien estos operativos han sido una iniciativa bastante exitosa, ahora buscan enfocarse en una nueva etapa más dedicada a la formación de médicos en aspectos específicos, por ejemplo, cirujanos especialistas en el procedimiento endoscópico.
Como concluye la vicerrectora Ferrer: “La relación entre la UC y África es esencial para forjar una comunidad global sólida y enriquecedora. Este vínculo nos brinda la oportunidad de aprender sobre el trabajo comunitario, fomentando la creación de espacios inclusivos y acogedores. A través de la formación de nuestros profesionales, buscamos contribuir al desarrollo de un continente que necesita avanzar y ser un socio activo en la cooperación internacional”.